El gobierno en la Nube

Hace tiempo que le vengo dando vueltas a los temas de transparencia y participación ciudadana, así como también a las formas de acceso a los datos de las reparticiones públicas. En su estado actual, la información entregada por los servicios públicos es abundante y en varios casos abrumadora, pero sólo se publica con el fin de”dar cuenta de”y con foco en las necesidades de los clientes y proveedores directos de la repartición.

Con esto, se está perdiendo de la oportunidad de aprovechar los distintos activos digitales que el estado posee, creando una “cadena de valor virtual” que tenga por objetivo servir en forma completa a la ciudadanía.

Obtener información cruzada de distintos ministerios y servicios del estado, permite responder de mejor manera cómo la inversión pública impacta en nuestra calidad de vida. El problema de esto es que las necesidades de información ciudadana son tan variadas, que difícilmente el estado por si solo pueda atender a todas ellas.

Una posible solución a esto es la generación de APIs públicas que faciliten la creación de mashups y la agregación de información en formas distintas a las inicialmente planteadas.

Ejemplos de lo que se puede lograr por esta vía, son:

  • Determinación de indicadores de calidad de vida de barrios cruzando delitos, calidad de establecimientos educacionales (simce, evaluación docente) e información del transporte público (frecuencias, tiempo medio de viaje, etc..)
  • Medición de impacto de plan de empleo , con datos de ministerios de Obras Públicas, Vivienda y Trabajo.

La tecnología para poder llevar a cabo este tipo de iniciativas ya existe y es de bajo costo de adquisición, si esto aún no se ha llevado a cabo es o por una falta de visión o por temor al uso que se pueda hacer de la información.


¿El fin del email?

El correo electrónico es sin duda una de las herramientas más revolucionarias en materia de telecomunicaciones. La capacidad de transmitir información a cualquier persona, de forma instantánea, simple y gratuita cambió radicalmente la manera en que nos comunicamos y colaboramos.

Por eso, no es raro que el email sea la herramienta de colaboración con mayor penetración en las empresas actuales. Sin embargo, problemas como el spam y una serie de malas prácticas relacionadas con el uso de esta herramienta, amenazan fuertemente su utilidad y atentan contra la productividad de los “trabajadores del conocimiento”.

El uso del email se ha extendido a terrenos que no le pertenecen, como el broadcasting (esos correos enviados a varias docenas de personas) y la edición colaborativa de documentos, ámbitos en los que el correo electrónico posee claras falencias, como son:

  • Altos costos en discriminar y organizar la información recibida
  • Dificultad en localizar la información
  • Baja capacidad de tracking
  • Duplicidad de información almacenada en servidores de correo

Entonces, ¿por qué utilizamos el email para estas actividades? La respuesta es bastante simple, porque no se conoce una herramienta mejor.

Las herramientas adecuadas

El conjunto de herramientas y tecnologías asociadas a la Web 2.0, presentan grandes oportunidades para el mejoramiento de las actividades de colaboración de las empresas. Por ejemplo, podemos escribir documentos de proyectos en wikis, suscribirnos a  los cambios por medio de feeds, iniciar discusiones en blogs, compartir enlaces interesantes por medio de una aplicación de social bookmarking, etc. Pero si no se asumen nuevas prácticas en trabajo colaborativo corremos el grave riesgo de traspasar las ineficiencias actuales del email a nuestro lector rss u otra herramienta similar.

Pensando en ese riesgo y la natural resistencia al cambio de las personas, ¿Veremos luego el fin del email?

 

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